Saudades
Saudades


Ahí esta, de nuevo. De nuevo y como insiste ella o su alma rebelada con b alta revelada con v con corta. Ahí esta y mirala como brilla su mirada perdida de nostalgia en la nostalgia. Mira las pupilas rebosantes de humedad. Mírala de nuevo, minada de fantasmas que la convierten casi en uno de ellos si no fuera porque ella esta ahí y es indudable de nuevo poblada de ayer. Ahora se sienta y en la música que suena siente sonar los ecos de unas voces que no están y más que eso que llenarse de voces estallan las imágenes en frente de ella…
 
“tres cosas lleva mi alma herida: amor pesar, dolor”


Y cuando camina por la ciudad le pasa lo mismo, pero no siempre así, mirá bien, camina y en cada lugar ve como desde afuera las imágenes de hechos deshechos por el reloj que vuelven holográmicos a pasearse frente a ella en los mismos lugares, pero mirá bien, no siempre es así a veces ella lucha contra esa vocación de ayeres y trata de establecer una pequeña al menos sintonía con su alrededor del  presente con los olores y colores presentes para ahuyentar los espectros.


“Primero hay que saber sufrir después amar después partir”


“Después que importa del después toda mi vida es el ayer que se detiene en el pasado” 

Pero mira esta vez, se ha dejado ganar por la música y pasa por el corazón esa cantidad de veces que ensayó decir adiós, ensayó porque sabe o al menos cree que nunca dejará de decirlo, y de alguna forma es así un ensayo de adioses hasta su adiós definitivo. 

“Hoy vas a entrar en mi pasado, en el pasado de mi vida…”

“hondas eran sus penas hondas tan hondas como sus parches”


Mirala, sin embargo, ella cree que averiguó la infinitud de  las cosas demasiado temprano, estima que comenzó a conciencia con los adioses muy temprano mientras otros tantos todavía gozaban de la ilusión de ver en la muerte el final y en el dolor solo palabras. No es ingenua, sabe que muchos compartieron su suerte y que las cosas pasan no es la única pero no cuenta porque igual está sola. Igual considera que fue muy pronto para haber experimentado la sensación de acabar, terminar, despedirse. Y eso la hace sentir pequeña y desamparada. Mirala va a llorar no no no llora casi por eso, solo se siente transida por una congoja extraña y vigorosa. Se deja atravesar por esa sensación y si, el grito sordo que sale de su boca y con el sonido los fantasmas, las imágenes y ella que se desgarra, no, las cosas no eran como  creía cuando era chica. 





Related Posts with Thumbnails