Embroque a esas nalgas,
asedio presto,
desinteresado,
insidioso,
anegado de humores lánguidos,
y feraces arrimadas,
un recio montaraz lobuno
que leva,
arrecia,
levanta,
degüella este ámbito
arcano ,
y ronda...
un corazón rastrero,
de anhelo galopante ,
disecciona,
tambalea,
baila al son del fueye
este tango de veneno.
Periquito (24 de noviembre 2009)
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